CUBANOW MV La danza de un tísico poema

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"María Viván: La danza de un tísico poema."

Por Ismel Garit Pino

Una vez más la sala García Lorca del Gran Teatro de la Habana es el lugar perfecto para que converjan la poesía y la danza. La aclamada Compañía Rosario Cárdenas de Danza Combinatoria escogió recientemente este emblemático escenario para reponer la obra María Viván, en ocasión del centenario del natalicio del destacado dramaturgo cubano Virgilio Piñera.

Rosario Cárdenas es bailarina y profesora desde 1971, fue coreógrafa de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea de Cuba, con la que interpretó unas cincuenta obras presentadas en Alemania, Italia, Grecia, México, España, antigua Yugoslavia, Rusia, Polonia, Hungría, Jamaica, Guyana, Bélgica, Angola y Nigeria entre otros países.

Rosario ha participado en talleres y cursos con Eugenio Barba del Odin Theater; Yuriko Kikuchi de la Compañía Martha Graham; Nancy Topf sobre bases ideokinéticas para la educación del movimiento, Shelley Center sobre conocimiento y dominio de la Técnica Alexander; David Zambrano sobre su Técnica «volando bajo» quienes son maestros insertados en el Movement Research de Nueva York y con el dramaturgo español, Sanchis Sinesterra, entre otros reconocidos especialistas.

Ha desarrollado una danza que incursiona tanto en la modernidad americana como en la cultura tradicional de América Latina.

Su carrera artística y pedagógica está estrechamente vinculada a una fecunda investigación sobre el movimiento. Rosario Cárdenas es iniciadora de una técnica única, La combinatoria, y de una metodología de enseñanza coreográfica basada en la improvisación y la composición que transmite a través del mundo en talleres y conferencias.

En este año de homenajes al célebre escritor cubano Virgilio Piñera no podía quedar fuera invitar a la compañía para reponer María Viván, inspirada en el poema de igual nombre, que reaparece en el escenario a través de la danza como pretexto para adentrarnos en el universo de la protagonista y sus sombras.

Acompañada de la banda sonora del músico Juan Piñera, y el diseño escenográfico del pintor Jorge Luis Miranda retorna la pieza, una propuesta para contar la historia de aquella mujer, que inmortalizó su imagen con traje floreado y broche de siemprevivas pocos días antes de su muerte.

En exclusiva para CubaNow, Rosario Cárdenas, accedió a brindar información sobre su compañía y esta última puesta en escena.

¿Qué motivos te llevan a escoger María Vivan?

En realidad cuando lo leí, había estado leyendo muchas cosas de Virgilio, pero el poema me trajo muchas imágenes a la mente, visualicé el personaje, vi que tenía muchas posibilidades, era algo que surgía desde el poema mismo, fue como una inspiración, a partir de ahí decidí escogerlo. Para mí ese poema es la fuente para ir más lejos, pues es como el tótem, el germen de la posibilidad infinita, que puede llegar a muchos lugares, y el poema es el núcleo desde donde yo expando toda esa dimensión Virgiliana.

¿Qué diferencias existen en tu obra con respecto al trabajo que haces con los conceptos de Lezama lima y los de Virgilio Piñera?

Los conceptos del sistema poético de Lezama Lima yo los tengo integrados a mi sistema coreográfico, sus presencia esta siempre en mi trabajo. Pero Virgilio con sus imágenes está más cerca de la teatralidad, Lezama es como un fluido de imágenes, que toman también esa teatralidad, pero de otra manera. En este mundo imaginario, es diferente, Virgilio es más fuerte en la teatralidad. Incluso el trabajo de María Viván esta hacia un camino de la teatralidad de los personajes y en Dador es un guión de imágenes que fluyen dentro de la propia obra.

¿Cómo pueden valorarse las puestas en escena de 1997 y 2012?

Cuando la obra se estreno fue una sorpresa en aquel momento, y el público a lo mejor no estaba tan preparado para ver determinadas imágenes. Siempre en el tiempo hay una evolución, ya no tenía el nivel de sorpresa que tenía la primera vez. También había mucha gente que no la había visto. Yo trabajo mucho con la personalidad del bailarín, por tanto había que adaptar los personajes a los bailarines y estos adaptarse a la propuesta del personaje. Un elenco transforma siempre en algo la visión de la obra, aunque esta tenga su propio contenido y camino. Hubo transformaciones en el guión, pero mínimas, detalles.

No quiero una imitación de lo que hacía el anterior, los bailarines tienen que personalizarlo. Incluso yo lo que sentía es que en este momento los bailarines, tenían más claridad o estaban más arriesgados a asumir momentos eróticos. Cuando yo hice la primera vez María los bailarines estaban más distantes de esto, ahora los niveles de riesgos se engrandecían, se hacían con mayor soltura, pudimos hacerlos más notorios, más en primer plano, y esto es una diferencia bien importante.

¿El vestuario y la escenografía en toda obra siempre juegan un rol protagónico en la exposición de ideas, como ocurre eso en María Viván?

Para la concepción de vestuario y elementos escenográficos nosotros trabajamos con el concepto de instalación en la plástica y los bailarines no solo deben trabajar con su cuerpo y los niveles de interpretación sino también con el elemento que es ya una prolongación de ti mismo y una parte de ti, como tocarlo, como cogerlo, como trasladarlo, todo el tiempo como si fuese un bailarín más. Un día le dije al pintor, mira yo veo a la María Viván cuando aparece vestida como la imagen del cuadro La Guerra de Magritte, de hecho de ahí está inspirado ese vestuario que ella lleva. El vestuario general, no tanto ahora, sino en el tiempo del estreno fue muy atrevido, incluso al mismo sastre le costó trabajo asimilar lo que yo quería, pues algunos dejaban al descubierto partes íntimas de los bailarines.

¿Qué repercusión cree que ha tenido esta nueva reposición?

Es sacar a la luz una visión de la danza. Como siempre hay obras que tienen público que le gusta mucho, otro que no tanto. En general la obra tiene una magia que desprende, algo pasa ahí con esa obra, quizás cierta identidad que la gente encuentra en momentos determinado. Creo que la mayoría del público agradeció mucho verla en este momento. Es algo diferente y siempre eso se agradece, porque despierta tu imaginación, te moviliza resortes internos para tu propia percepción, tu interpretación. Por algo es que regresa.

¿La obra constituye un acercamiento a la obra de Virgilio?

Si, es un acercamiento a su obra, es como ir en su transitar, en el andar de su propia personalidad y de su cotidianidad. Hice un estudio de toda su obra y vida. Me entreviste con personas que lo habían conocido, hice un estudio de su gestualidad, casi que obligaba a la gente demostrarme como hacía. Y el personaje de la sombra, que es la que va interpretando esa parte interna, sea del propio poeta, sea de la propia María Viván, llevó mucha investigación también. Dramatúrgicamente el trabajo está sobre esa fragmentación combinatoria que yo trabajo, que al final crea una unidad.