Cárdenas entró en El Monte y halló otras evidencias

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Por Octavio Borges Pérez

Fotos Roberto Morejón

Rosario Cárdenas, bailarina y corógrafo, Premio Nacional de Danza 2013, confiesa que “Tributo a El Monte. Nuestro homenaje a Lydia Cabrera”, es una obra de madurez.

De El Monte –libro cubano fundacional, para muchos con un hálito bíblico-, Rosario capta su espíritu, filosofía, magia y poesía, sin hacer referencia literal alguna, ni emplear códigos acuñados acerca del folclor afrocubano.

Precisamente, la creadora subraya que de ese texto, lo que más la inspiró fue la poesía, la magia, la humanización de la naturaleza.

Tales incitaciones, dice Rosario que le provocan un fluir de imágenes.

El libro, afirma, es un poliedro que comenzó a explorar en sus múltiples aristas: el movimiento de los bailarines, los engranajes, los entrecruzamientos, en una improvisación poética que no cuenta una historia lineal.

“Quería crear algo como “La jungla”, de Wifredo Lam, como una impronta, dar un mundo desde la mirada de la danza contemporánea, sin los códigos establecidos, sin el ritual previsto”.

Explica que los bailarines logran mutar, ser arañas, lechuzas, pavos reales, alimañas, en un universo en el cual todo es energías que vibran en el espacio.

El Monte, señala, no es solo religión, sino también conocimiento antropológico, el modo poético y cultura en general.

Recuerda que en 1960, el maestro Ramiro Guerra con su Suite Yoruba, presentó su teoría sobre la teatralización del folclor, desarrollada después por otros creadores.

Pero ahora todo es distinto, en la era digital, de la automatización, la robótica, la computación y las nuevas tecnologías de la información y se trata de unificar el cuerpo natural con ese universo virtual, tecnológico de punta.

Acerca del proceso de creación, reconoce que fue muy difícil; iniciado hace dos años proyectando, realizando la investigación de El Monte, toda la obra de Lydia Cabrera y lo que se ha escrito sobre ella.

Después siguió explorar el movimiento con los bailarines, sumar al equipo de creación, que, por ejemplo, en el caso del diseño de luces, tan esencial en la puesta en escena, requirió que Tony Martínez se involucrara desde los primeros ensayos.

Los raperos del grupo Fuera de Norma usaron el texto de El Monte en el cual Rosario subrayó pasajes y puso notas al margen, para componer su canción.

Todo se fue integrando y armonizando: el diseño de vestuario de Cris cris, la música del DJ Iván Lejardi y Juan Piñera, el maquillaje de Cristina Fonollosa, las imágenes fílmicas de Plablo Massip.

La creadora de hitos de la danza contemporánea cubana , como Dador, inspirada en la poesía de José Lezama Lima o María Viván, en la de Virgilio Piñera, siente que ya logra su lenguaje artístico integral, que implica cada vez   más manifestaciones expresivas, más allá de la música y la danza.

Piensa que con las experiencias artísticas y de vida, ese barroquismo formal y conceptual que caracteriza su obra, se irá ahondando.

Ahora con el reciente estreno de Tributo a El Monte, no piensa en nuevos proyectos, sino seguir trabajando para asentar la obra, perfeccionarla y encontrarle otras aristas.

A Cuba, afirma que la imanta esa sensación de isla en una encrucijada, el burbujeo permanente de una energía vital, como una viva fuente fluyente que nunca para.