COMO UN LEVITAR DE EMOCIONES

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Web, Radio CMBF, marzo, 2010 / sobre estreno de Zona-Cuerpo

Por: Ismael Albelo

Rosario Cárdenas es una de nuestras más consistentes coreógrafas. Desde sus juveniles tiempos como bailarina en Danza Contemporánea de Cuba, sorprendía con espectáculos como Dédalo y ya para los años 90 era una creadora sólida que conformaba su estética del movimiento a la que denominó danza combinatoria.

Durante los últimos años ha permanecido en Francia realizando cursos superiores en universidades francesas y ha presentado obras suyas en diferentes eventos parisinos. Sin embargo la distancia no la ha apartado de sus raíces y ahora, quizás con una mirada más aguda y a la vez más emotiva, acaba de estrenar Zona-cuerpo en el teatro Mella.

Conocido es, también, el compromiso de la Cárdenas con las más contemporáneas tendencias de la escena y con la investigación del efecto kinético en el cuerpo humano, que produjo su teoría combinatoria, fuente de buena parte de su producción. Y ahora, la energía y la fuerza interior de las emociones son la base de su más reciente creación, en la cual involucra a los seis bailarines que conforman su compañía, quienes inician la obra con ligeros y pedestres movimientos de carrera o de baile popular, para ir in crescendo despojando al cuerpo de las reacciones cotidianas de las técnicas danzarias o los estímulos al entrenamiento diario, para llevarlos a reflejar sus respuestas a las diversas emociones que la pauta coreográfica sugiere.

Así vemos a los artistas –más que bailarines– aflorando todo el verbo emotivo que es incapaz de mostrarse tan sincero y originario si se le exige al cuerpo un vocabulario trillado y virtuoso. No se trata de representar sino de sentir; ahí la “zona” transforma al “cuerpo” en un ente expresivo y el movimiento se vuelve emoción; y las inocentes escenas, agresivas o dulces, insurgentes o contestatarias, desnudan el componente emotivo que esta porción de carne, huesos, venas y sangre que llamamos cuerpo levita en la escena de modo infrecuente y extático.

Gran ayuda al resultado de Zona-cuerpo le brinda la música interpretada en vivo por el dúo Karma y Franqui Corbea, una verdadera cascada de sonidos e imágenes que se visualizan en los bailarines. Del mismo modo, los diseños de Carlos Repilado, artista recurrente en las producciones de la Cárdenas, alivian la atención hacia la búsqueda de una real interiorización más allá de cualquier efecto superfluo. No menos importante es la contribución el breve video de Gecer López García, cuyo minimalismo visual resulta polisémico y puede darnos pautas definitivas para resolver esa carrera perpetua hacia ninguna parte.

Luego de la breve temporada que se inició en el teatro Mella el 11 de marzo y se prolongó sólo por cuatro días, la última función propuso un debate público sobre la obra. Pero fue evidente que los espectadores estábamos tan ausente de la palabra cuando habíamos logrado hacer levitar nuestras emociones. Algunos hablaron del éxito; otros de sus experiencias personales; sin embargo, para la gran mayoría la palabra era muy difícil de articular: habíamos explorado territorios ignotos donde el verbo hablado no tenía canales comunicativos. Solo los bailarines de la Compañía Rosario Cárdenas hubieran podido volver a expresar ese éxtasis eufórico de Zona-cuerpo.

ISMAEL ALBELO

Marzo 2010