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Algunos apuntes sobre las consideraciones del Cardenal Jaime Ortega acerca de la obra Afrodita, ¡oh espejo!, de Rosario Cárdenas

Publicado el Lunes, 30 Octubre 2017

Por: Lázara Menéndez

Oh, sorpresa! No podía imaginar el día del estreno de Afrodita, ¡oh espejo!, 29 de septiembre 2017, que esa coproducción provocaría una reacción tan airada como la que podemos observar en la carta de S.E.R. Cardenal Jaime Ortega, publicada en la revista católica Palabra Nueva1. En el primer párrafo se lee: “A la presentación de “Afrodita, ¡oh, espejo!”, obra danzaria en la cual, utilizando entes deificados por la santería, para desencadenar entre ellos pasiones afrodisíacas, se han referido en más de una ocasión los medios, que para la difusión de la propaganda de la obra, asumen al oricha Ochún identificándolo con “nuestra Patrona”, la Patrona de Cuba, nada menos que en el contexto de una teomaquia, digna de los mitos griegos, en la que changó y Ochún se enfrentan por celos.” La obra que yo había visto me pareció otra y la preocupación del Cardenal opaca.

El conflicto planteado por el Cardenal Jaime Ortega, desde mi perspectiva, no tiene referencia en la obra. En la coreografía Ochún no tiene un rol especialmente protagónico y la Virgen de la Caridad del Cobre no existe en la relación de personajes. Quiero señalar con esto que no se evidencia una correspondencia entre lo conceptual, la relación visible-no-visible en la narrativa coreográfica y las declaraciones realizadas en el documento del Cardenal.

En el ambiente de la coreografía de Rosario Cárdenas y en las palabras de Stelios Georgiades, Encargado de Negocios de la República de Chipre en Cuba, se puede percibir el aliento del respeto a la diversidad en el contexto de una elaboración artística de fragmentos del patrimonio cultural de dos pueblos. En el programa de mano se explicita: “las diosas se congregan para contarnos los cuentos que han marcado la historia de estas dos islas. Islas que quedan interconectadas con el amor, la amistad y el exotismo”. Más adelante añade el Sr. Georgiades “esta ha sido la oportunidad para que nuestras islas, a través de esta coproducción, refuercen relaciones también a través de las bendiciones de sus mitos.”

Hermosas palabras que responden al espíritu de la coreografía de Cárdenas donde no se transparenta fulgor de excentricidad para turistas hambrientos de emociones fuertes.

El protagonismo de Yemayá y la relación con Afrodita, en el mar de la eterna memoria, colocan la atención en la naturaleza fundacional de la oricha. Los habaneros y muchos cubanos sabemos que la diosa del mar vive también en la bahía de la Habana, que en el pueblo se adora conjuntamente con la Virgen de Regla y esto es resultado del proceso de transculturación. El sincretismo no es ajeno a los procesos de cambio y en las circunstancias de nuestra América es la evidencia del ejercicio de poder y las relaciones asimétricas en las que se produjeron los cambios culturales durante el periodo colonial. Todos los que hemos estudiado el devenir de la cultura cubana, en alguna de sus objetivaciones específicas, sabemos que la conversión al catolicismo de los africanos esclavizados no fue, precisamente, un acto voluntario. La equiparación entre deidades no fue el resultado de la confusión y la ignorancia de los africanos sino de la intimidación-imposición. Ha sido calificado como un ejercicio de violencia simbólica.

Ciertamente Ochún y la Virgen de la Caridad del Cobre no son similares. Esa información no es nueva, es una marca que ha acompañado a la cultura cubana y que también se ha solapado en virtud de un hegemonismo anclado en la necesidad de construirle una identidad espiritual de naturaleza confesional a los símbolos patrios y a los valores que los acompañan. Como si la adopción consciente y comprometida de los símbolos con los que nos identificamos tuviera que estar atravesada por la pertenencia a una profesión de fe que tiene la exclusiva de la patria. Con lo cual no serían parte de la patria quienes no participaran del mismo credo. Ya hemos vivido algo de esto.

La relación de los santos y vírgenes y sus equiparaciones con los orichas, es algo habitual en el cotidiano de la Habana, y yo lo haría extensivo a toda Cuba, especialmente en el espacio de los templos. Basta entrar en la iglesia de la Caridad, de la Merced, de Regla, en el Santuario del Rincón para percibir las mezclas más diversas. Si, muchos cubanos adoran a la Virgen de la Caridad del Cobre y a Ochún como si fueran una misma entidad y no dudo que alguien considere que si son lo mismo lo sean también para ser patronas de Cuba.

La manera en que cada persona se identifica con las deidades que adora y como las asume no siempre se ajusta a las normas institucionales y eso no las hace ni más ni menos cultas, pero si más libres espiritualmente. Eso fue lo que la violencia real y simbólica no pudo impedir en el africano durante la esclavitud. Si vamos a apelar a la historia, valdría la pena recordar que el monolingüismo, el monoteísmo y la monogamia fueron prácticas impuestas a los africanos esclavizados y a sus descendientes, porque se ajustaba a las normas jurídicas aplicadas por las autoridades coloniales y ello estaba respaldado por la religión católica que fue el brazo ideológico de la colonización. En términos nada amables los esclavizados, en dimensiones variables, tuvieron que aprender la cultura de los esclavistas y, también tuvieron que aprender, en dimensiones variables, los mecanismos que servían a la reproducción de la dominación, tanto en lo material y tecnológico como en lo subjetivo. Este último fue la esfera de la religión.

El conocer las diferencias, los universos de representación de cada una de las deidades, amplia los horizontes cognoscitivos y espirituales de las personas. Como el conocimiento no daña ayudaría también saber, que Ochún no es solo la oricha sensual, sino la anciana que borda sentada en uno de esos silloncitos que las abuelas llamaban comadritas. Y que el amarillo no solo es el oro, es también la tristeza, el dolor, el desarraigo. El pensar que Ochún es solo sexualidad y sensualidad responde a un estereotipo patriarcal, falocentrista de larga data que no se reduce a la reflexión sobre la oricha sino que alcanza a las mujeres y a las familias.

Reconocer la diferencia e identificarla no perjudica ni a la espiritualidad ni al conocimiento y muchos la pensamos como una virtud porque también creemos, como José Martí, en la utilidad de esta. Pero cuidado, que los exclusivismos culturales no son aguas de ríos que hacen amigos como las de Ochún porque trasuntan la existencia de un único universo intersubjetivo como modelo verdadero de salvación y como verdad debe ser aceptada por todos.

Es lamentable que el Cardenal Jaime Ortega no haya podido controlar su furia y hable de “pecado patriótico” para caracterizar una intervención de la coreógrafa Rosario Cárdenas en la televisión. El texto trasunta desmesura para provenir de una figura que debe representar uno de los puntos más altos de la espiritualidad católica en el espacio del archipiélago cubano.

La Habana, octubre del 2017

1 Consultado 9 de octubre de2017 en http://www.arquidiocesisdelahabana.org/

Dra. Lázara Menéndez. Profesora de La Universidad de La Habana. Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba.

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Ismael Albelo sobre Afrodita, ¡Oh, espejo! en Periódico Cubarte

Publicado el Lunes, 23 Octubre 2017

Afrodita ¡Oh espejo! : Mensaje al amor universal

Por: Ismael S. Albelo

Tomado de Periódico Cubarte

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Disponible en: http://www.cubarte.cult.cu/es/article/50001; Fecha de consulta: 23 de octubre de 2017.

Una de las premisas del arte es la sinceridad y este es el camino que Rosario Cárdenas ha seguido durante sus años en la danza. Esa sinceridad, unida a su preparación intelectual, su dominio del movimiento, su talento, su febril deseo investigativo y su perpetuo desafío la han llevado a ser reconocida —entre otros méritos— como Premio Nacional de Danza.

Ahora, partiendo de la mitológica Afrodita, la diosa clásica del amor, ha recorrido culturas mediterráneas distantes en espacio y tiempo para demostrar la estrecha relación que las enlaza por medio del amor… y de la sinceridad, en Afrodita ¡oh espejo!

Su más reciente estreno con su compañía, que tuvo lugar en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso el pasado 29 de septiembre, lanza el disco desde la Afrodita nacida de la espuma marina de Chipre y llega a las costas de la Cuba recién descubierta a partir de diosas africanas dueñas de ríos y mares que viajan portadoras del amor por el aun ignoto océano Atlántico para caer en el mediterráneo Caribe.

Aunque la obra no omite la estatuaria clásica, los frisos de los clásicos ¨partenones¨ o la gestualidad afroide, elude todo folklorismo arquetípico y demuestra que estos elementos no son necesarios para declarar una identidad prototípica: el Hermes griego usa sombrero criollo, Afrodita acoge a Adonis como la Virgen a Jesús en La pietá de Miguel Ángel, el Apollo latino irrumpe a despecho de sus preferencias y el andrógino hermafrodita se expresa en su absoluta sensualidad.

La orgía-bacanal-dionisiaca mezcla al Baco ebrio terminada la vendimia con la caña-alfa del ron; Obatalá, dios-diosa, juega los destinos de sus hijos mientras la madre Yemayá enlaza la Chipre griega con la Cuba hispana; la recurrente lucha de Changó y Oggún trasciende la maniquea gestualidad ritual para enfrentar dos hombres dispuestos a matar o matarse por la aurea Ochún, que termina por burlarse de tanto machismo.

Rosario es dueña absoluta de lo espectacular: telas convertidas en mares y ríos, árboles gigantes que paren a Adonis, su cuerpo arrojado al mar cubierto de girasoles simbólicos. Como en sus poderosos finales, ella nos lleva al reclamo del amor, de la paz, de la armonía clásica que también los orishas piden a gritos y que muchos confunden con violencia.

Complementando con acción protagónica hay que detenerse en otros elementos que confluyeron con el talento de la Cárdenas: el Agnus Dei que culmina la obra, debido al maestro Frank Fernández, ofrece una de las partituras para la danza más logradas que podamos haber disfrutado en Cuba. Sin dudas coreógrafa y músico estudiaron punto por punto las situaciones dramáticas y la dramaturgia musical de Fernández soporta el hilo lógico que la Cárdenas logró en el discurso kinético.

El otro elemento clímax en la pieza fue el diseño de luces de otro maestro, Carlos Repilado, mago de los ambientes que, unido a la música y al movimiento redondean la pieza. No se pueden desdorar los vistosos y funcionales vestuarios de Alisa Peláez.

Pero sobre todo no debe olvidarse el protagonismo de los 13 bailarines que asumieron Afrodita, ¡oh espejo! Muy jóvenes y sin suficiente experiencia escénica, las huestes de Rosario Cárdenas asumieron el imponente reto de este monumento coreográfico en el teatro más emblemático de Cuba con una valentía insospechada para darle el éxito en sus presentaciones.

Creo necesaria la observación que los tiempos posmodernos en que vivimos reclaman una visión otra de los principios estéticos que arrastramos desde siglos pasados y ver que la danza espectacular de hoy día permite y da cabida a todas las formas del movimiento humano y participación a todo tipo de ser humano, atendiendo que la danza es humana y no debemos limitarla a cuerpos altos y esbeltos como modelos eurocéntricos impuestos por la tradición. Debe recordarse que en nuestro siglo XXI… y desde finales de la centuria pasada existen agrupaciones que incluyen hasta bailarines con habilidades especiales, tal como el deporte —otra manifestación kinética del ser humano— se pone al servicio de hombres y mujeres diferentes de los modelos tradicionales del atleta clásico.

El mensaje que parece entregar Rosario Cárdenas con esta obra es el amor universal, el amor a Dios o a Dioses, la esperanza en la armonía que nos llevará a la paz. Sea cual sea la vía con la que nos acerquemos a ese objetivo común de concordia humana, no se deben escatimar esfuerzos ni discriminar nominaciones religiosas o filosofías populares si queremos conseguir ese superobjetivo.

Afrodita-Ochún, Yemayá-Obatalá, Hermes y Changó, Heros y Oggún, el viaje del Mediterráneo al Caribe en los barcos negreros, más allá del blanco o del negro; de Europa, África o América; de Ishtar, Zeus, Eleguá… o la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba: defender ese amor universal, ecuménico y no sectario, la obtención de la armonía que nos llevará a la paz y al éxito, que ahora Rosario Cárdenas y su equipo creativo han logrado con Afrodita ¡oh espejo!… ¡UNA VEZ MÁS!

Publicado: 19 de octubre de 2017.

Repercusión del estreno de Afrodita, ¡Oh, espejo! en la prensa nacional (2)

Publicado el Martes, 03 Octubre 2017


EN FOTOS: Afrodita, ¡oh, espejo!
Escrito por  Yuris Nórido/CubaSí

Lunes, 02 Octubre 2017 00:05

FOTOS: DEL AUTOR

Tomado de Cuba Sí.

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Disponible en: http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/68619-en-fotos-afrodita-%C2%A1oh-espejo; Fecha de consulta: 03/10/2017


La compañía Rosario Cárdenas estrena en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso una obra que se regodea en dos mitologías.

Rosario Cárdenas no es la primera en hacer notar las coincidencias entre las mitologías griega y yoruba, pero la maestra tiene, además, el don para concretar un entramado escénico que hace poesía a partir de la leyenda. Afrodita, ¡oh, espejo! mezcla y funde dos tradiciones, dos ámbitos, dos estéticas... sin que el espectador note traumas o rupturas en la línea danzada. Al final, Afrodita y Ochún se sostienen en el mismo sentimiento.

La compañía Rosario Cárdenas protagonizó la creación en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso hasta este domingo. Los seguidores del trabajo de Cárdenas se reencontraron con su estética más lírica, con sus metáforas más diáfanas, con la vocación literaria de siempre. La obra tiende un puente entre dos islas: Chipre y Cuba, lejanas geográficamente, pero con mucho espíritu en común.

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Repercusión del estreno de Afrodita, ¡Oh, espejo! en la prensa nacional (1)

Publicado el Martes, 03 Octubre 2017

Afrodita, ¡Oh, Rosario! (+Fotos)
2017-10-01 12:21:10 / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. / Alejandro Rojas

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Tomado de Radio Rebelde. Disponible en: http://www.radiorebelde.cu/de-cuba-y-de-los-cubanos/afrodita-oh-rosario-fotos-20171001/, fecha de consulta: 03/10/2017

Rosario Cárdenas tiene una forma muy especial de ver la danza, sus obras, reflejo consecuente de la técnica combinatoria que defiende, traen cada vez una mayor carga de significantes, de historias, de mensajes. “Afrodita, ¡Oh espejo!”, no es la excepción.

La obra, que hace un recorrido por el nacimiento de Afrodita y los mitos que en torno a ella se entretejen, es un vínculo con historias homólogas africanas y, de ese modo, presenciamos en el escenario a un Discóbolo, un Hermes, un Eros, un Dionisio, un Apolo, mientras que a la par toman acciones nuestras Yemayá, Ochún, Elegguá, Obatalá y Oggún.

Todo el tiempo, la puesta resulta un canto al mar, al sincretismo, a la historia que nos une como países y también, una oda a grandes temas universales como el amor, las pasiones, los celos.

La Compañía de Danza Contemporánea “Rosario Cárdenas”, cada vez que enciende las luces no impacta por la gran fuerza de sus bailarines, ni por las técnicas impecables a la hora de ejecutar cada momento, la agrupación, impacta porque transmiten algo que no se puede ver, y son los significantes encerrados en cada movimiento, en cada expresión, en cada paso que dan sobre el escenario, bailan con el corazón expuesto, diría yo.

Esta puesta en escena fue organizada en cooperación con la Embajada de la República de Chipre en Cuba, de donde proviene la diosa Afrodita y resulta un elemento más a favor del fortalecimiento de las relaciones bilaterales de nuestros países, esta vez, a través de mitos, de diosas, de historias que nos hermanan.

Los días 6, 7 y 8 de octubre, la compañía se traslada a Cienfuegos, donde el Teatro Terry acogerá esta superproducción de danza contemporánea que, además, cuenta con la composición musical de Frank Fernández y el diseño de luces y escenografía de Carlos Repilado, Premios Nacional de Música (2001) y Danza (2016) respectivamente.

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 Adoración a Ochún, que decidió su propia independencia por sobre los dioses guerreros. Fotos: Alejandro Rojas
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El Discóbolo, iniciador de la historia, quien lanza al tiempo
los sucesos
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De cuando Dionisos convida a la embriaguez y hechiza el árbol de encantamientos paridores
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El nacimiento de Adonis
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La belleza de Adonis sedujo a Afrodita y Apolo por igual, desencadenando un ataque pasional que terminó con su muerte
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Adonis muerto yace en su lecho
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La aventura de la transculturación, barcos cargados de cultura, de dioses, de mitos
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Nacimiento de Ochún, deidad de los ríos, la más cautivadoras de las Orishas
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De cuando Changó y Oggún se enfrentan por Ochún
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Las diosas prevalecen, su encanto y divinidad las hacen reinar desde lo más alto de las religiones

ESTRENO ABSOLUTO DE LA COMPAÑÍA ROSARIO CÁRDENAS

Publicado el Miércoles, 23 Agosto 2017

  

1   El próximo 29 de septiembre la Compañía Rosario Cárdenas estrenará en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” la superproducción Afrodita, ¡oh espejo!, nueva creación coreográfica de su directora Rosario Cárdenas, PREMIO NACIONAL DE DANZA 2013.

La obra es un poema danzario inspirado en el paralelismo entre Afrodita, diosa nacida en la isla de Chipre sobre la cual reina; y Ochún, patrona de Cuba, ambas deidades de las aguas, del amor, símbolos de la belleza y la fecundidad y divinidades que se manifiestan como mujeres poseedoras de la sabiduría del placer.

La pieza cuenta con la música del maestro Frank Fernández, PREMIO NACIONAL DE MUSICA 2001 las luces de Carlos Repilado, PREMIO NACIONAL DE DANZA 2016 y los diseños de Alisa Peláez.

Las funciones tendrán lugar en esa prestigiosa escena cubana los días 29 y 30 de septiembre a las 8:30 pm y el 1º de octubre, Día de la Independencia de Chipre, a las 5:00 pm.


 
     
     

La Compañía Rosario Cárdenas en el XIII Festival Carifesta

Publicado el Lunes, 21 Agosto 2017
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Rosario Cárdenas,
Directora de la Compañía
(Foto: Joel Hdez Marín)

El XIII Festival Carifesta a celebrarse en Bridgetown, Barbados, del 17 al 27 de Agosto, ha invitado a la Compañía Rosario Cárdenas en representación de la Delegación Cubana como parte esencial del programa danzario. La Maestra Rosario Cárdenas, directora y coreógrafa, seleccionó varias obras que exponen elementos cubanos y afrocubanos donde confluyen con la propia técnica de la Compañía que se presentará en la ciudad anfitriona del 23 al 25 de agosto.

 

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 Andy Rodriguez (Foto: Joel Hernandez)  Claudia Rodriguez y Andy Rodriguez (Foto: Buby)
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 Leilan Machado (Foto: Joel Hdez Marín)  Leylan Machado y Andy Rodriguez (Foto: Buby)
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Andy Rodriguez  
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Claudia Rodriguez (Foto: Joel Hdez Marín) Leilan Machado (Foto: Joel Hdez Marín)