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AFRODITA, ¡OH ESPEJO! VOLVERÁ AL TEATRO HEREDIA

Publicado el Viernes, 05 Enero 2018

Por Rosana Zamora

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 Nacimiento de Ochún en «Afrodita, ¡Oh espejo!»
Foto: Alejandro Rojas

La Compañía Rosario Cárdenas volverá a llenar la sala del teatro Heredia de Santiago de Cuba con la superproducción Afrodita, ¡Oh espejo! el venidero 27 de enero de 2018, para inaugurar la temporada de la danza de esta ciudad, en la cual, además de las funciones danzarias, sesionarán talleres y conferencias impartidas por destacados intelectuales del ámbito nacional e internacional.

La Premio Nacional de Danza 2013 Rosario Cárdenas, al decir de la crítica de arte Mercedes Borges Bartutis, regresa al Oriente cubano con “una pieza que traza una ruta llena de paralelismos que une las imágenes de Afrodita y Ochún; la primera, diosa de Chipre y la segunda protectora de los cubanos; las dos, imágenes que convergen en muchos puntos como la belleza y la fecundidad”.

Entre los atractivos de la obra sigue estando la banda sonora a cargo del Premio Nacional de la Música 2001 Frank Fernández, y el diseño de luces de Carlos Repilado, también Premio Nacional de Danza.

Borges Bartutis ha destacado el erotismo con el que la maestra Rosario Cárdenas cautiva al espectador: “Con hermosos dúos femeninos y masculinos se borran las fronteras de género, y aflora el decir y el estilo de una coreógrafa que ha persistido contra viento y marea, logrando una forma particular de imaginar la escena”.

Con la interpretación danzaria de solo 13 jóvenes bailarines, Rosario Cárdenas demuestra el bagaje investigativo que ha motivado cada una de sus piezas, que requieren de una potente preparación técnica, disciplina y concentración en el escenario, sin tener que recurrir a grandes presupuestos materiales para hablarnos de arquitectura antigua, lucha por el amor, espiritualidad, mito y belleza.

Volverá Afrodita ¡Oh espejo! a inspirar la presencia del público santiaguero que tanto aplaudiera la obra en 2017. Así comienza el año 2018 para la Compañía Rosario Cárdenas. Reencuentro y expectativas para la escena cubana.

Compañía Rosario Cárdenas gana el premio Villanueva con la obra Afrodita ¡Oh espejo!

Publicado el Miércoles, 27 Diciembre 2017

Por: Mercedes Borges

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 Díscobolo. Obra «Afrodita, ¡Oh, espejo!».
Foto: Alejandro Rojas

 

La obra Afrodita, ¡Oh, espejo!, de la compañía Rosario Cárdenas, encabeza la lista de los premios Villanueva 2017, reconocimiento que entrega la Sección de Crítica Teatral de la Asociación de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La pieza cuenta con la música original de Frank Fernández; el diseño de luces de Carlos Repilado; y de vestuario, de la jovencita Alisa Peláez. El especialista Roberto Pérez León tuvo a su cargo la asesoría de la obra en el plano literario, mientras que el asesoramiento histórico lo asumió Stelios Georgiades, embajador de la República de Chipre en Cuba.

De acuerdo con la crítica de arte Mercedes Borges, la pieza danzaria “traza una ruta llena de paralelismos entre las imágenes de Afrodita y Ochún, tuvo excelente respaldo de un público que llenó la sala Lorca en las tres funciones (…) Con un elenco muy joven, la Compañía Rosario Cárdenas se encuentra en un momento especial de su trayectoria. Afrodita, ¡Oh, espejo!, espectáculo hecho a golpe de imágenes hermosas, marca lo andrógeno mezclado con deseo y erotismo, elementos presentes en una buena parte del recorrido de esta creadora”.

Otra de las críticas citadas por esta autora aseguran que:

“Rosario es dueña absoluta de lo espectacular: telas convertidas en mares y ríos, árboles gigantes que paren a Adonis, su cuerpo arrojado al mar cubierto de girasoles simbólicos. Como en sus poderosos finales, ella nos lleva al reclamo del amor, de la paz, de la armonía clásica que también los orishas piden a gritos y que muchos confunden con violencia.

“Complementando con acción protagónica hay que detenerse en otros elementos que confluyeron con el talento de la Cárdenas: el Agnus Dei que culmina la obra, debido al maestro Frank Fernández, que ofrece una de las partituras para la danza más logradas que podamos haber disfrutado en Cuba. Sin dudas, coreógrafa y músico estudiaron punto por punto las situaciones dramáticas y la dramaturgia musical de Fernández soporta el hilo lógico que la Cárdenas logró en el discurso kinético”.

Los Premios Villanueva se entregarán en acto público, el 17 de enero de 2018, a las 5:00 pm, en la sala Villena de la UNEAC.

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 Ochun, Yemaya, Afrodita. Obra «Afrodita, ¡Oh, espejo!».
Foto: Alejandro Rojas

 

 

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Véase: http://cubaescena.cult.cu/quienes-son-los-protagonistas-cubanos-de-los-premios-villanueva/

Fecha de consulta: 27 de noviembre de 2017

Repercusión del estreno de "Afrodita..." en Santiago de Cuba

Publicado el Lunes, 27 Noviembre 2017

“Afrodita, ¡oh espejo!” en Santiago de Cuba un agasajo de la Compañía Rosario Cárdenas

Tomado de: Periódico Sierra Maestra Digital. Versión electrónica del Periódico Sierra Maestra.

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Disponible en: http://www.sierramaestra.cu/index.php/cultura/16998-afrodita-oh-espejo-en-santiago-de-cuba-un-agasajo-de-la-compania-rosario-cardenas (Fecha de consulta: Lunes, 27 de noviembre de 2017)

Categoría: Culturales
Publicado: Lunes, 20 Noviembre 2017 06:20
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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Santiago de Cuba, nov. 20.- La Compañía Rosario Cárdenas presentó en función única en el Teatro Heredia, la coreografía “Afrodita, ¡oh espejo!”.


Según directivos del “Heredia”, la prestigiosa agrupación forma parte en estos momentos de un crucero que tocó puerto santiaguero, ocasión aprovechada para llevar “Afrodita...” al escenario del majestuoso teatro de la Avenida de las Américas.
La creación coreográfica y puesta en escena es de Rosario Cárdenas, Premio Nacional Premio Nacional de Danza 2013; la composición musical, orquestación y dirección, del maestro Frank Fernández, mientras Carlos Repilado, Alisa Peláez, Roberto Pérez León y Stelios Georgiades se encargaron del diseño de luces, diseño de vestuario, el asesoramiento literario y la asesoría histórica, respectivamente.
En ocasión del estreno en la Capital de “Afrodita...”, Georgiades, quien es el Encargado de Negocios de la República de Chipre en Cuba, señaló el pasado septiembre:
“En esta puesta de danza contemporánea con el título ‘Afrodita, ¡oh espejo!’, la diosa Afrodita de Chipre y divinidades cubanas se juntan en el escenario, para revelarnos sus mágicos poderes, capaces de provocar en nosotros pasiones y amores de encantos. Las diosas se congregan para contarnos los cuentos que han marcado la historia de estas dos islas. Islas que quedan interconectadas con el amor, la amistad y el exotismo.
“El espectáculo –dijo-- está organizado con la cooperación de la Embajada de la República de Chipre en Cuba y la Compañía de Danza Contemporánea Rosario Cárdenas; ha sido la oportunidad para que nuestras islas, a través de esta coproducción refuercen relaciones también a través de las bendiciones de sus mitos.”

La Habana, Cuba, 1953. Bailarina, coreógrafa y maestra, Directora.
1966-1971 –La Habana, graduada de la Escuela Nacional de Danza Moderna y Folklore cubano.
1980 -Licenciada en Historia del Arte, Universidad de La Habana
1992 -Licenciada Magna Cum Laude en Arte Danzario en el Instituto Superior de Arte de Cuba.
2006 -Titular del Diploma de Estado francés de profesor de danza contemporánea, Ministerio de Cultura de Francia.
1971-1989 –Bailarina y coreógrafa de la Compañía Danza Contemporánea de Cuba. Giras por Europa, África, América Latina y el Caribe.
1989 -Crea la Compañía Danza Combinatoria, hoy Compañía Rosario Cárdenas. Donde desarrolla una metodología original de enseñanza coreográfica y técnica de movimiento «combinatoria».
Ha creado más de 90 coreografías (solos y piezas de gran formato) para las artes escénicas, la televisión, el video y el cine. Algunas de sus obras han formado el repertorio de Danza Contemporánea de Cuba, Compañía Nacional de Danza de Nicaragua y Ballet Concierto de Puerto Rico. Varias obras de sus piezas se han realizado en colaboración con artistas reconocidos
Imparte su metodología del entrenamiento del bailarín y de composición coreográfica a jóvenes compañías de danza contemporánea en Cuba (Pinar del Río y Villa Clara), Nicaragua (Compañía Nacional de Danza. Managua), Australia (Compañía Bangarra Dance Theatre); Puerto Rico (Andanza); México (Danza Contemporánea, León, y Ballet Nacional); Venezuela (DanzaHoy), etc
Ha trabajado con bailarines y corógrafos internacionales como Germaine Acogny (Senegal-Francia), Jean Claude Gallota (Francia), Anzu Furukawa (Japón), Carolyn Carlson (Francia-EU), David Zambrano (Venezuela), Jennifer Monson (EE UU), Nancy Topf (EE UU), María Fux (Argentina).
Pertenece al grupo de asesores del Consejo Nacional de las Artes Escénicas. Es miembro del Consejo Nacional de la Union de Escritores y Artistas de Cuba y miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO.

TEATRO HEREDIA DE SANTIAGO DE CUBA Y EL PRINCIPAL DE CAMAGÜEY RECIBEN A LA COMPAÑÍA ROSARIO CÁRDENAS

Publicado el Lunes, 27 Noviembre 2017

“Afrodita, ¡oh! espejo”, la última superproducción de la compañía de danza que dirige la maestra Rosario Cárdenas, se estrenará en el Teatro Principal de la ciudad de Camagüey del 1ro al 3 de diciembre, luego de haber recibido los aplausos del teatro Heredia de Santiago de Cuba en una única y extraordinaria función en este noviembre.

Autoridades políticas y culturales del territorio santiaguero acompañaron la presentación que contó además con la presencia del más alto funcionario diplomático de la República de Chipre en Cuba, en tanto la obra ofrece un homenaje y esclarece los vasos comunicantes de la cultura en la medida en que vemos armonizar mítica y estéticamente a Afrodita, diosa chipriota, con algunas de las deidades del panteón afrocubano como es Ochún.

Este poema danzario, estrenado en el Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” el pasado 29 de septiembre, cuenta con la música original de Frank Fernández, Premio Nacional de Música 2001,  y el diseño de luces de Carlos Repilado, Premio Nacional de Danza 2016. En sus diez sucesos dramáticos que, como estrofas, avanzan en una intensidad escénica, muestra la esmerada interpretación de los bailarines.

Con la obra, de merecida resonancia en el panorama danzario nuestro, la directora y coreógrafa Rosario Cárdenas, Premio Nacional de Danza 2013, expresa la solidaridad, el apego y la conjunción que, a través de los mitos, es posible establecer para que los pueblos sean uno y múltiples, iguales y diversos en la riqueza y la certeza de la fe en el mejoramiento humano.

Algunos apuntes sobre las consideraciones del Cardenal Jaime Ortega acerca de la obra Afrodita, ¡oh espejo!, de Rosario Cárdenas

Publicado el Lunes, 30 Octubre 2017

Por: Lázara Menéndez

Oh, sorpresa! No podía imaginar el día del estreno de Afrodita, ¡oh espejo!, 29 de septiembre 2017, que esa coproducción provocaría una reacción tan airada como la que podemos observar en la carta de S.E.R. Cardenal Jaime Ortega, publicada en la revista católica Palabra Nueva1. En el primer párrafo se lee: “A la presentación de “Afrodita, ¡oh, espejo!”, obra danzaria en la cual, utilizando entes deificados por la santería, para desencadenar entre ellos pasiones afrodisíacas, se han referido en más de una ocasión los medios, que para la difusión de la propaganda de la obra, asumen al oricha Ochún identificándolo con “nuestra Patrona”, la Patrona de Cuba, nada menos que en el contexto de una teomaquia, digna de los mitos griegos, en la que changó y Ochún se enfrentan por celos.” La obra que yo había visto me pareció otra y la preocupación del Cardenal opaca.

El conflicto planteado por el Cardenal Jaime Ortega, desde mi perspectiva, no tiene referencia en la obra. En la coreografía Ochún no tiene un rol especialmente protagónico y la Virgen de la Caridad del Cobre no existe en la relación de personajes. Quiero señalar con esto que no se evidencia una correspondencia entre lo conceptual, la relación visible-no-visible en la narrativa coreográfica y las declaraciones realizadas en el documento del Cardenal.

En el ambiente de la coreografía de Rosario Cárdenas y en las palabras de Stelios Georgiades, Encargado de Negocios de la República de Chipre en Cuba, se puede percibir el aliento del respeto a la diversidad en el contexto de una elaboración artística de fragmentos del patrimonio cultural de dos pueblos. En el programa de mano se explicita: “las diosas se congregan para contarnos los cuentos que han marcado la historia de estas dos islas. Islas que quedan interconectadas con el amor, la amistad y el exotismo”. Más adelante añade el Sr. Georgiades “esta ha sido la oportunidad para que nuestras islas, a través de esta coproducción, refuercen relaciones también a través de las bendiciones de sus mitos.”

Hermosas palabras que responden al espíritu de la coreografía de Cárdenas donde no se transparenta fulgor de excentricidad para turistas hambrientos de emociones fuertes.

El protagonismo de Yemayá y la relación con Afrodita, en el mar de la eterna memoria, colocan la atención en la naturaleza fundacional de la oricha. Los habaneros y muchos cubanos sabemos que la diosa del mar vive también en la bahía de la Habana, que en el pueblo se adora conjuntamente con la Virgen de Regla y esto es resultado del proceso de transculturación. El sincretismo no es ajeno a los procesos de cambio y en las circunstancias de nuestra América es la evidencia del ejercicio de poder y las relaciones asimétricas en las que se produjeron los cambios culturales durante el periodo colonial. Todos los que hemos estudiado el devenir de la cultura cubana, en alguna de sus objetivaciones específicas, sabemos que la conversión al catolicismo de los africanos esclavizados no fue, precisamente, un acto voluntario. La equiparación entre deidades no fue el resultado de la confusión y la ignorancia de los africanos sino de la intimidación-imposición. Ha sido calificado como un ejercicio de violencia simbólica.

Ciertamente Ochún y la Virgen de la Caridad del Cobre no son similares. Esa información no es nueva, es una marca que ha acompañado a la cultura cubana y que también se ha solapado en virtud de un hegemonismo anclado en la necesidad de construirle una identidad espiritual de naturaleza confesional a los símbolos patrios y a los valores que los acompañan. Como si la adopción consciente y comprometida de los símbolos con los que nos identificamos tuviera que estar atravesada por la pertenencia a una profesión de fe que tiene la exclusiva de la patria. Con lo cual no serían parte de la patria quienes no participaran del mismo credo. Ya hemos vivido algo de esto.

La relación de los santos y vírgenes y sus equiparaciones con los orichas, es algo habitual en el cotidiano de la Habana, y yo lo haría extensivo a toda Cuba, especialmente en el espacio de los templos. Basta entrar en la iglesia de la Caridad, de la Merced, de Regla, en el Santuario del Rincón para percibir las mezclas más diversas. Si, muchos cubanos adoran a la Virgen de la Caridad del Cobre y a Ochún como si fueran una misma entidad y no dudo que alguien considere que si son lo mismo lo sean también para ser patronas de Cuba.

La manera en que cada persona se identifica con las deidades que adora y como las asume no siempre se ajusta a las normas institucionales y eso no las hace ni más ni menos cultas, pero si más libres espiritualmente. Eso fue lo que la violencia real y simbólica no pudo impedir en el africano durante la esclavitud. Si vamos a apelar a la historia, valdría la pena recordar que el monolingüismo, el monoteísmo y la monogamia fueron prácticas impuestas a los africanos esclavizados y a sus descendientes, porque se ajustaba a las normas jurídicas aplicadas por las autoridades coloniales y ello estaba respaldado por la religión católica que fue el brazo ideológico de la colonización. En términos nada amables los esclavizados, en dimensiones variables, tuvieron que aprender la cultura de los esclavistas y, también tuvieron que aprender, en dimensiones variables, los mecanismos que servían a la reproducción de la dominación, tanto en lo material y tecnológico como en lo subjetivo. Este último fue la esfera de la religión.

El conocer las diferencias, los universos de representación de cada una de las deidades, amplia los horizontes cognoscitivos y espirituales de las personas. Como el conocimiento no daña ayudaría también saber, que Ochún no es solo la oricha sensual, sino la anciana que borda sentada en uno de esos silloncitos que las abuelas llamaban comadritas. Y que el amarillo no solo es el oro, es también la tristeza, el dolor, el desarraigo. El pensar que Ochún es solo sexualidad y sensualidad responde a un estereotipo patriarcal, falocentrista de larga data que no se reduce a la reflexión sobre la oricha sino que alcanza a las mujeres y a las familias.

Reconocer la diferencia e identificarla no perjudica ni a la espiritualidad ni al conocimiento y muchos la pensamos como una virtud porque también creemos, como José Martí, en la utilidad de esta. Pero cuidado, que los exclusivismos culturales no son aguas de ríos que hacen amigos como las de Ochún porque trasuntan la existencia de un único universo intersubjetivo como modelo verdadero de salvación y como verdad debe ser aceptada por todos.

Es lamentable que el Cardenal Jaime Ortega no haya podido controlar su furia y hable de “pecado patriótico” para caracterizar una intervención de la coreógrafa Rosario Cárdenas en la televisión. El texto trasunta desmesura para provenir de una figura que debe representar uno de los puntos más altos de la espiritualidad católica en el espacio del archipiélago cubano.

La Habana, octubre del 2017

1 Consultado 9 de octubre de2017 en http://www.arquidiocesisdelahabana.org/

Dra. Lázara Menéndez. Profesora de La Universidad de La Habana. Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba.

Contactos:

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Ismael Albelo sobre Afrodita, ¡Oh, espejo! en Periódico Cubarte

Publicado el Lunes, 23 Octubre 2017

Afrodita ¡Oh espejo! : Mensaje al amor universal

Por: Ismael S. Albelo

Tomado de Periódico Cubarte

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Disponible en: http://www.cubarte.cult.cu/es/article/50001; Fecha de consulta: 23 de octubre de 2017.

Una de las premisas del arte es la sinceridad y este es el camino que Rosario Cárdenas ha seguido durante sus años en la danza. Esa sinceridad, unida a su preparación intelectual, su dominio del movimiento, su talento, su febril deseo investigativo y su perpetuo desafío la han llevado a ser reconocida —entre otros méritos— como Premio Nacional de Danza.

Ahora, partiendo de la mitológica Afrodita, la diosa clásica del amor, ha recorrido culturas mediterráneas distantes en espacio y tiempo para demostrar la estrecha relación que las enlaza por medio del amor… y de la sinceridad, en Afrodita ¡oh espejo!

Su más reciente estreno con su compañía, que tuvo lugar en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso el pasado 29 de septiembre, lanza el disco desde la Afrodita nacida de la espuma marina de Chipre y llega a las costas de la Cuba recién descubierta a partir de diosas africanas dueñas de ríos y mares que viajan portadoras del amor por el aun ignoto océano Atlántico para caer en el mediterráneo Caribe.

Aunque la obra no omite la estatuaria clásica, los frisos de los clásicos ¨partenones¨ o la gestualidad afroide, elude todo folklorismo arquetípico y demuestra que estos elementos no son necesarios para declarar una identidad prototípica: el Hermes griego usa sombrero criollo, Afrodita acoge a Adonis como la Virgen a Jesús en La pietá de Miguel Ángel, el Apollo latino irrumpe a despecho de sus preferencias y el andrógino hermafrodita se expresa en su absoluta sensualidad.

La orgía-bacanal-dionisiaca mezcla al Baco ebrio terminada la vendimia con la caña-alfa del ron; Obatalá, dios-diosa, juega los destinos de sus hijos mientras la madre Yemayá enlaza la Chipre griega con la Cuba hispana; la recurrente lucha de Changó y Oggún trasciende la maniquea gestualidad ritual para enfrentar dos hombres dispuestos a matar o matarse por la aurea Ochún, que termina por burlarse de tanto machismo.

Rosario es dueña absoluta de lo espectacular: telas convertidas en mares y ríos, árboles gigantes que paren a Adonis, su cuerpo arrojado al mar cubierto de girasoles simbólicos. Como en sus poderosos finales, ella nos lleva al reclamo del amor, de la paz, de la armonía clásica que también los orishas piden a gritos y que muchos confunden con violencia.

Complementando con acción protagónica hay que detenerse en otros elementos que confluyeron con el talento de la Cárdenas: el Agnus Dei que culmina la obra, debido al maestro Frank Fernández, ofrece una de las partituras para la danza más logradas que podamos haber disfrutado en Cuba. Sin dudas coreógrafa y músico estudiaron punto por punto las situaciones dramáticas y la dramaturgia musical de Fernández soporta el hilo lógico que la Cárdenas logró en el discurso kinético.

El otro elemento clímax en la pieza fue el diseño de luces de otro maestro, Carlos Repilado, mago de los ambientes que, unido a la música y al movimiento redondean la pieza. No se pueden desdorar los vistosos y funcionales vestuarios de Alisa Peláez.

Pero sobre todo no debe olvidarse el protagonismo de los 13 bailarines que asumieron Afrodita, ¡oh espejo! Muy jóvenes y sin suficiente experiencia escénica, las huestes de Rosario Cárdenas asumieron el imponente reto de este monumento coreográfico en el teatro más emblemático de Cuba con una valentía insospechada para darle el éxito en sus presentaciones.

Creo necesaria la observación que los tiempos posmodernos en que vivimos reclaman una visión otra de los principios estéticos que arrastramos desde siglos pasados y ver que la danza espectacular de hoy día permite y da cabida a todas las formas del movimiento humano y participación a todo tipo de ser humano, atendiendo que la danza es humana y no debemos limitarla a cuerpos altos y esbeltos como modelos eurocéntricos impuestos por la tradición. Debe recordarse que en nuestro siglo XXI… y desde finales de la centuria pasada existen agrupaciones que incluyen hasta bailarines con habilidades especiales, tal como el deporte —otra manifestación kinética del ser humano— se pone al servicio de hombres y mujeres diferentes de los modelos tradicionales del atleta clásico.

El mensaje que parece entregar Rosario Cárdenas con esta obra es el amor universal, el amor a Dios o a Dioses, la esperanza en la armonía que nos llevará a la paz. Sea cual sea la vía con la que nos acerquemos a ese objetivo común de concordia humana, no se deben escatimar esfuerzos ni discriminar nominaciones religiosas o filosofías populares si queremos conseguir ese superobjetivo.

Afrodita-Ochún, Yemayá-Obatalá, Hermes y Changó, Heros y Oggún, el viaje del Mediterráneo al Caribe en los barcos negreros, más allá del blanco o del negro; de Europa, África o América; de Ishtar, Zeus, Eleguá… o la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba: defender ese amor universal, ecuménico y no sectario, la obtención de la armonía que nos llevará a la paz y al éxito, que ahora Rosario Cárdenas y su equipo creativo han logrado con Afrodita ¡oh espejo!… ¡UNA VEZ MÁS!

Publicado: 19 de octubre de 2017.